por Kike Dordal*
La falta de elementos para
diferenciar una ficción radial de la realidad, sumada a la permanente sensación
fatalista transmitida desde los medios al servicio de las grandes corporaciones
para sostener la angustia permanente de los oyentes y lectores, fue la
responsable de numerosas muertes de las que nadie, por supuesto, puede hacer
responsable al brillante cineasta y dramaturgo, ni mucho menos a los grandes
diarios de la época, en las puertas de la segunda Gran Guerra.
La comparación puede resultar muy
odiosa ya que las admiraciones que despierta el artista norteamericano están
muy lejos de las sensaciones rayanas con mesnadería del colombiano, pero el
efecto que han producido y producen las acciones surgidas de sus mentes tienen
puntos en común. La muerte de personas por causas de ninguna manera atribuibles
a estas acciones es el principal común denominador, la sustancial diferencia la
encontramos en la ingenuidad y desconocimiento de las consecuencias en el
primer caso y la absoluta intencionalidad y beneficio sectorial en el segundo.
Hace pocos días comenzó a circular
un spot televisivo que comienza con un doble juego, en situaciones cotidianas,
con los cumpleaños y nacimientos de las personas, escenas que, por lo insólitas
llaman la atención hasta que de repente y sin ningún analgésico, aparece el
rostro del Jefe de Gobierno Porteño, Mauricio Macri, sonriendo junto al Director del S.A.M.E.,
Alberto Crescenti donde ambos destacan la “prioridad” que tiene la salud para la presente gestión en la
Ciudad y muestran imágenes que transportan al televidente a un escenario
similar en la realidad y como resultado crea, en el imaginario ciudadano, la
idea y la tranquilidad del acceso a una salud integral, de calidad y gratuita.
Casi simultáneamente comienza a
circular una gacetilla de prensa del Observatorio de Políticas Públicas del área
Metropolitana donde se denuncia el cierre
de la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica del Hospital Durand por “…la
falta de designaciones de profesionales médicos y de enfermería”, unidad que inaugurara con toda la pompa mediática en 2009 el mismo Jefe de Gobierno, sumándose
esta información a la del aumento de un 26 % de la mortalidad infantil,
disminución de las intervenciones en hospitales porteños, concesiones de
predios hospitalarios a fundaciones pertenecientes a empresas multinacionales norteamericanas,
entre otras. Situaciones que se contraponen fuertemente con aquel imaginario
creado por el spot comercial-televisivo, pagado, por supuesto con fondos
públicos de la Ciudad de Buenos Aires.
La difusión de estas informaciones
no ha tenido la posibilidad de transitar por los mismos canales que el inoportuno
spot, por cuestiones económicas por un lado, ya que los fondos ahorrados en
estas áreas de salud han sido gastados en la difusión del pegadizo spot y, por
otro lado, a la negativa ideológica de los medios dependientes del grupo Clarín
y sus obsecuentes de darle verdadera difusión a estos hechos.
La falta de una Unidad de Terapia Intensiva
Pediátrica, el desfinanciamiento del sistema capitalino de salud que, como una
termita, va horadando por dentro su funcionamiento dejando por fuera una
cáscara de apariencia impecable y la inacción de un sector de la sociedad porteña
que no atraviesa esa cáscara por desconocimiento, por mala información, por
desinterés o bien por convicción política, se traduce en el aumento de un
índice que no es más que la muerte de nuestro niños. Pero, como los muertos de “La guerra
de los mundos” no tienen, en apariencia, responsables a la vista.
Así como Welles vió obstruída su
carrera por meterse con William Randolph Hearst, el magnate de Medios de aquel
momento, Durán Barba fuma la pipa de la abundancia sentado junto a Héctor
Megnetto, mientras juntos sostienen protegida la imagen de Mauricio Macri, pero
ellos sí saben que, nuestros chicos y grandes a quienes no consideran
compatriotas, se mueren silenciosamente sumergidos en esa realidad eclipsada por
la construida mediáticamente.
Se autodenominan publicistas pero,
al igual que el maestro pionero Hearst, son profesionales del engaño masivo.
Tenemos nueva ley, sólo falta que de
ella se apropie el pueblo.
"Información para decidir, conocimiento para ser libres"
*Periodista y docente en Ciencias de la Comunicación Social

Lamentablemente, a los "vecinos" de la ciudad de Bs.As. estas cuestiones no los preocupan pues no afectan sus intereses. Como los hospitales públicos son para extranjeros residentes en capital y conurbano y para mucha gente q va desde el gran Bs.As., las salas o servicios q se dan de baja resultan un alivio q ayuda a bajar la tasa de atención en dichos centros de salud.
ResponderEliminar¿Y entonces? ¿qué proponés que hagamos? Nos callamos o tratamos de construir una sociedad de "vecinos" como decís vos, que sí valore esas políticas, o nos mudamos...
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