Desde hace mucho tiempo, y a través de una instalación operada por grandes medios de comunicación, se viene generado una devaluación del concepto de Derechos Humanos emanado en forma universal luego del comprobado genocidio de la segunda guerra mundial.
La comparación metodológica y numérica - en cuanto a la cantidad de víctimas - esgrimida por Pablo Sirvén en su nota del matutino La Nación - CLICK AQUÍ PARA LEER - en connivencia con el pensamiento editorial de la misma publicación tratando de reflotar la perimida teoría de los dos demonios, exige - a quienes creemos que el respeto por los Derechos Humanos de todos y todas sumado a una comunicación democrática, plural y de plena accesibilidad son herramientas imprescindibles para un pueblo libre y feliz - replicar, argumentar, difundir y generar el debate con herramientas sólidas que permitan salir del cambalache en el cual, algunos sectores políticos, periodísticos y sociales pretender sumergirnos con intereses y temores ligados a sus actuaciones individuales más que a intenciones políticas.
Los Estados y los organismos bajo su control tienen la capacidad de violar los Derechos Humanos. Los particulares cometen delitos que, si no son condenados y/o prevenidos por los Estados y organismos controlados por éste, estamos sí entonces en presencia de una violación de Decechos Humanos, pero nunca en forma individual, sino organizada, del Estado y con destino social. La función de contralor y observación de cumplimiento está a cargo de las ONG creadas a tal fin.
En sintonía con la discusión actual por el sistema carcelario en el país hermano y vecino, desarrolamos estos temas con necesaria profundidad, como todos los sábados, en la mañana de "El Mirador" por FM del Carmen 105.3, República Oriental del Uruguay.
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