“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copia a sus amigos; nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”. (Rodolfo Walsh)
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domingo, 10 de junio de 2012

Dólar sí, libros no.

Por Kike Dordal*


Es absolutamente cierto que la pulsión social por atesorar dinero en dólares no sólo perjudica a la propia sociedad, sino que resulta imprescindible su modificación. Pero también es cierto que no es la única “verdad cultural”, ni mucho menos la más importante, que conduce a ciertos sectores sociales a avalar medidas, dirigentes o acciones que en su aplicación efectiva, no harían más que perjudicar al mismo sector que le dio el aval. Todo parte de verdades impuestas, indiscutibles, sostenidas y avaladas por un hecho, período o autoridad y militantemente sostenidas para evitar su análisis. Ni más ni menos que lo que Don Arturo definió como “zoncera”.

            

     Los hechos que sostienen esta decisión de menospreciar nuestra moneda son absolutamente ciertos y los perjuicios que provocó a la sociedad resultan también indiscutibles, el error parte de no analizar, y por lo tanto, desconocer, el origen y las causas de tales perjuicios que, de ninguna manera, son la consecuencia de la mencionada actitud. Entonces, resulta imprescindible descubrir cuáles son los hechos o períodos que originan esta acción y también quiénes militan en su sostenimiento y con qué intereses. Grandes sorpresas esperan a quienes emprendan este camino. Pero no es la economía el motivo de esta nota.


 Teoría Lombrisoana
        
     Así como Cesare Lombroso, al definir al delincuente por sus características físicas y su aspecto, omitió mencionar un dato en sus aparentemente sólidas argumentaciones. A quienes encontraba presos en las cárceles muestra de sus estudios, sí poseían características físicas particulares, pero no por su condición de criminales sino porque provenían del mismo sector social, aquel que nunca goza de impunidad. Ligada a esta omisión está el absurdo de sus conclusiones. Repetido, aplicado y sostenido por innumerables actores sociales.

      “El problema de este país es la educación”, “De la pobreza se sale estudiando”, “La ignorancia es el germen de la vagancia”, “Viven así porque no les gusta trabajar”, “Hay que estudiar para ser alguien”, “Son ignorantes, no les da la cabeza”, estas y muchas otras frases son, a diario, utilizadas para intentar explicar o, al menos justificar, la existencia de la pobreza. Si bien es cierto que el acceso a la educación y a la información brinda las mejores y únicas herramientas para enfrentar el actual sistema, no está en la falta de estudio, ni en la existencia misma de la formación, ni mucho menos en el aspecto físico u origen étnico las razones de tales desigualdades. El no poder acceder a las herramientas es el primer paso de una perversa construcción política y social. El resto, consecuencias, o para algunos “resultados” o “daños colaterales”. Existe en el imaginario social – y no por casualidad – la idea que asocia al pobre con la vagancia que lo lleva indefectiblemente por dos caminos, o apoyar cualquier medida para beneficiarse (dádivas) o la delincuencia. Lo paradójico y llamativo es que, si hiciéramos el mismo estudio que Lombroso, llegaríamos a la revolucionaria conclusión que “las causas de la pobreza y por ende la vagancia, las deberíamos buscar en las características físicas y aspecto de las personas y por tanto, en una cuestión genética o racial determinada”. Nadie lo sentenció y avaló explícitamente con sus estudios tal premisa pero, si alguien se encargó de introducirla en el imaginario social con mucha solidez.

      Empezar a quitar este imaginario requiere un arduo trabajo intelectual, que consiste en los mismos pasos mencionados, primero, el más difícil, descubrir y reconocer en nuestro pensamiento interior la aparentemente “falsa premisa” o “zoncera” como lo llamaría nuestro maestro, en segundo lugar, encontrar los hechos, períodos o autoridades que le dieron origen y por último quienes militan en su sostenibilidad y porqué. 

      Estimado lector, si hasta aquí llegó, aunque algunos lo nieguen, el desafío le interesó, adelante. Un camino de grandes sorpresas está esperando. Siempre existe la oportunidad de dejar de  ser “zonzo”, sólo se empieza por aceptar la posibilidad de serlo y reconocerlo. Luego de esto, no hay vuelta atrás, se deja de ser zonzo y se convierte en “cazador de zonceras”


CON DÓLAR Y SIN LIBROS

            

     El mundo será de todos y todas o será siempre un caos.

      Información para decidir, conocimiento para ser libres:


*Periodista y Docente en Comunicación Social.

martes, 6 de marzo de 2012

Tito Nenna y el paro

Desmontar la sinécdoque




Por Francisco Tito Nenna**

Desde su asunción como presidente de la Nación, Néstor Kirchner demostró que llevaba el compromiso con la escuela pública en su ADN. A dos días de jugar con el bastón de mando en el Congreso, voló a Entre Ríos en un helicóptero junto al por entonces ministro de Educación, Daniel Filmus, para destrabar un conflicto docente sin precedentes en esa provincia. Y ahí nomás, sacó la birome Bic y firmó sobre un papelito improvisado la determinación de destinar el dinero suficiente para pagar los sueldos adeudados al sector.

Como dirigente gremial de los maestros, me tocó recibirlo entre la marea de trabajadores de la educación que lo abrazaba mientras Él se zambullía entre nosotros, entregándose a la recuperación de la educación como un derecho social inalienable. Con la Carpa Blanca como síntesis pero un tendal de luchas y resistencias al neoliberalismo que tomaba a la escuela como un servicio más, la CTERA se transformó en protagonista de la restitución de las políticas que el menemismo había eliminado y la creación de nuevas herramientas legales para el resguardo y el fortalecimiento del trabajo en las aulas.

Sumado ese empuje a la voluntad política de este gobierno, se obtuvo la sanción de la Ley de Financiamiento, por la cual se destina el 6.4 por ciento del PBI a la educación; la Ley de Educación Nacional, que vino a reemplazar la Ley Federal que transfería la responsabilidad a las provincias; y la Ley de Paritarias, que defiende la instancia de discusión entre el Estado y los representantes sindicales para el abordaje no sólo de la discusión salarial, sino también de la formación de los docentes, las condiciones de enseñanza y aprendizaje y la infraestructura escolar. Las 1400 escuelas construidas en 8 años, el reparto de más de un millón de netbooks y las iniciativas de reinserción y terminalidad para la inclusión de los habitantes del país completan ese cambio de paradigma con respecto a la década del 90'.

Por eso, el lanzamiento de un paro docente no es una buena noticia para nadie, y es aprovechada por las corporaciones mediáticas para atacar a la presidenta Cristina Fernández y azuzar, a su vez, a los gremios docentes en contra de este gobierno. En la catarata de basura informativa, hay quienes tratan de diluir el contenido global del discurso de la primera mandataria y apuntan a tomar la parte en que se refirió a la labor de los maestros como condensación absoluta de su exhaustiva exposición, durante la apertura del 130° período de sesiones ordinarias frente a la Asamblea Legislativa.

Ni los docentes trabajan sólo 4 horas diarias ni el modelo que conduce la jefa de Estado es comparable al de los gobiernos de los últimos 35 años. Y tampoco es justo reducir la política educativa del Gobierno nacional a la percepción que la Presidenta tenga sobre algunos docentes porque fue durante su mandato y el de su esposo cuando más se hizo por el sector desde el retorno de la democracia.

Además, sería saludable tanto para un gremio que logró grandes conquistas y reivindicaciones como para el proyecto político que supo encauzar sus demandas y capitalizarlas que las palabras se fecharan y situaran en contexto, con el propósito de eludir la beligerancia que fogonean los voceros del caos. Desde esa perspectiva, las declaraciones de CFK forman parte de una creencia social más extendida que los trabajadores tenemos la obligación de desmontar con acciones concretas al frente de las aulas y con una comunicación más clara y transparente de nuestro desempeño, trascendiendo las concepciones corporativas en las que la derecha pretende enfrascarnos.

En definitiva, la Presidenta desentrañó con claridad y contundencia el despliegue del modelo que conduce, los avances y la audacia para transformar aspectos del país que subyacían bajo densos mantos de injusticia, más allá de la política educativa. Recortar su potente alocución al segmento en cuestión sólo puede obedecer a la malicia de quienes no pudieron, no supieron y no quisieron cambiar lo que este proyecto nacional y popular trocó.

Y en última instancia, enfatizar en la disgresión sobre la cantidad de días de vacaciones que tienen los maestros implica complacer a aquellos que se esmeran por tapar la vastedad con que se cubrieron las necesidades educativas de la Argentina desde el 2003 hasta aquí. Tal operación retórica se denomina sinécdoque pero, para ser justos, la actualidad merece menos terrorismo sintáctico en la prensa y una comprensión más acabada en la sociedad para recuperar la construcción colectiva de las políticas educativas.

*Legislador porteño por el Frente para la Victoria
*Tiempo Argentino publicó hoy un fragmento de este artículo

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Todo sobre el paro docente

Otra vez paro Docente
Por Kike Dordal

Los principales gremios docentes de la Ciudad de Buenos Aires anunciaron un paro para el Martes 4 de octubre. Como no se trata de una disputa por salarios, no resulta fácil para los ciudadanos no vinculados a la docencia comprender el conflicto. Una nueva comunicación implica ofrecer a la ciudadanía las  herramientas necesarias y suficientes para comprender las situaciones y formarse la opinión adecuada a los propios intereses. El conocimiento nos hace libres.

La medida y su causa

Eduardo López
En la palabra de Eduardo López, titular de la Unión de Trabajadores de la Educación de la Ciudad de Buenos Aires – U.T.E. – se conoció la decisión de este y otros gremios de convocar a un cese de actividades para el jueves 6 de octubre de 2011. La medida está sustentada en el atraso, por parte del ejecutivo porteño, en la presentación de los padrones docentes en tiempo y forma para permitir una correcta convocatoria a elecciones de Juntas de Clasificación Docente para los primeros días del mes de noviembre.
Desde que existen las Juntas las elecciones de sus integrantes se han realizado cada dos años, indefectiblemente, salvo durante los períodos de interrupción de nuestros derechos constitucionales bajo regímenes de dictaduras cívico militares.
Los gremios de la Ciudad acusan al gobierno capitalino de esconder detrás de este atraso la intención de eliminar las Juntas de Clasificación y así cambiar el sistema de nombramientos e ingreso de los docentes de todas las instituciones educativas pertenecientes a la Ciudad de Buenos Aires.

El sistema actual

         Existen en la actualidad 13 Juntas de clasificación docentes, divididas por área por ejemplo, Inicial, Especial Primaria, Media Técnica, etc. Y una Junta de Disciplina. Cada junta está integrada por nueve miembros, tres nombrados por el Ministerio de Educación y 6 electos por los docentes cada dos años. Los mandatos duran 4 años y se renuevan alternándose de a tres miembros por año. En las elecciones votan obligatoriamente todos los docentes en el o los áreas que se desempeñan cada uno. Las listas de postulantes son conformadas por los gremios docentes y sus integrantes, en el caso de ser electos entran en Comisión de Servicios por los 4 años que dura el mandato. Esta información puede ser consultada y en el siguiente link http://www.buenosaires.gov.ar/areas/educacion/infoadmin/juntasdirecciones.php. Toda esta conformación se encuentra normada por el Estatuto del docente de la Ciudad de Buenos Aires,  para mayor información adjuntamos texto http://estatico.buenosaires.gov.ar/areas/educacion/infoadmin/estatuto.pdf.

El procedimiento:

         Los docentes, profesionales o individuos con deseos de ingresar a la docencia, o aquellos que habiendo ingresado desean incrementar su carga horaria o  acceder a mejores cargos o cargos de ascenso, deben inscribirse en forma anual en la Junta de Clasificación Docente del área o áreas que desea ejercer, presentando una carpeta y un formulario y adjuntando los certificados y comprobantes requeridos para acreditar títulos, capacitaciones, cursos, etc. Por lo general dicha inscripción se realiza durante el mes de abril de cada año. Una vez finalizada la inscripción los establecimientos remiten a cada Junta las carpetas recibidas conteniendo toda la documentación presentada por cada postulante a cargos docentes. La información de cada carpeta es analizada por los nueve integrantes de la Junta que corresponda y le otorgan un puntaje según la información declarada y certificada en la inscripción. El puntaje establecido para  cada título está determinado por un departamento del Ministerio de Educación denominado Comisión de Títulos y es donde deben hacerse los reclamos y consultas con la valoración de cada certificado. Con toda esta información, la Junta emite listados de puntajes docentes para cada área y escuela y los mismos son publicados en cada institución educativa.
         Todo este procedimiento antecede al denominado “Acto público” que es el último paso en el acceso a un cargo en la docencia. Cuando se produce una vacante a cubrir, sea la razón que fuere, el establecimiento informa de la misma y se convoca pública y fehacientemente al mencionado acto en fecha y hora determinada. Al mismo asisten los docentes interesados y accede al cargo aquel docente presente con mejor puntaje.

Ventajas y desventajas

         Ya no caben dudas que cuanto más democrático y participativo sea un sistema, mayores garantías en la igualdad de oportunidades ofrece.
Existen desde hace años innumerables críticas al sistema, aunque formalmente no ha aparecido hasta ahora una alternativa superadora que lo reemplace. Uno de los principales cuestionamientos está vinculado al tema de las Comisiones de servicio a la que acceden los docentes electos para ejercer su función en la junta. Es cierto que existen personas que determinan sus actos y decisiones sólo en función de sus beneficios personales en detrimento de la responsabilidad que requiere la misma, la actividad docente no escapa a esta problemática. Esta situación provoca abusos y estrategias que atentan contra la igualdad de oportunidades y beneficia injustamente a  algunas personas, pero no se trata de un problema del sistema, sino de escrúpulos y moral, cuestión muy difícil de normar. También es cierto que, para algunos funcionarios y dirigentes políticos que consideran a la educación como parte de un “gasto público”,  la figura de la “Comisión de servicio” que pone  a un docente en otra función que no es frente a a curso, - siempre vinculada a su actividad original -  y genera la necesidad de reemplazar al mismo en su función primaria con la consecuente obligación por parte del estado de crear, temporalmente, una nueva fuente de trabajo, pero para otros se trata, simplemente, de doble gasto. Esta última situación sumada a la electoralmente atractiva posibilidad de intervenir centralizadamente en la evaluación y nombramientos de docente, justifican con creces las sospechas de algunos dirigentes gremiales.

Consideraciones finales

         Quedaría por considerar y reflexionar si la medida del paro, con todas las consecuencias que provoca y los efectos, manipulados o no, que genera en la opinión pública, es la medida adecuada para la coyuntura.
         La incuestionable legitimidad y absoluto derecho de la huelga como medida de protesta no impide analizar algunas cuestiones de esa coyuntura.
         Primero, en el marco de la lucha por una comunicación democrática y popular, es de rigor decir que no existe información suficiente y adecuada, en temas educativos,  como para que la opinión pública se forme con la menor manipulación posible. Esta situación permite minimizar las verdaderas razones de la medida de fuerza y utilizar a la ciudadanía para afirmar o reafirmar sentencias, juicios de valor o literalmente “zonceras” basadas en la falta de saber.
         Es segundo lugar, sería interesante, plantearse la inclusión de la comunidad educativa, estableciendo debates y charlas en las aulas, brindando información e instalando las discusión democrática de todas y cada una de las problemáticas educativas por las que atraviesa la Ciudad de Buenos Aires.
         De nada sirve acusar al ejecutivo de la ciudad de pretender “chilenizar” la educación en la Capital si la inmensa mayoría de la población desconoce en profundidad el sistema educativo chileno, sólo se maneja por sensaciones, cercanas o alejadas de la realidad, pero seguro no basadas en el conocimiento. Las personas no son malas o buenas porque lo digamos nosotros que somos “buenos”. Brindemos las herramientas, como periodistas, como docentes, y dejemos que cada uno forme su propia opinión.  De eso y sólo eso se trata la libertad.

Kike Dordal
Periodista-Docente