| El futuro de muchos porteños |
No fue el incendio del conventillo de Alfredo Palacios lo que dejó en la calle a 37 personas. No fueron las balas las responsables de las muertes en el Indoamericano en 2010. No es el saneamiento de la Cuenca Matanza Riachuelo lo que provoca el desarraigo de los habitantes de las orillas del emblemático río. Creer esto sería como creer que el asesino es el arma y no quien la empuña y dispara en una acción dirigida por y hacia una política pública.
La Ciudad de Buenos Aires viene sufriendo desde diciembre de 2007 un proceso - con todo el espesor simbólico de esta palabra - que tiende, en un mediano plazo, a convertirla en un lugar exclusivo, sólo para ciertos sectores sociales y de pensamiento, donde el resto, los trabajadores, transitarán los suelos capitalinos únicamente para honrar su etiqueta, trabajar.
Esta problemática y desde este punto de vista la analizamos en la columna del programa "Hacia el país profundo", de lunes a viernes de 8 a 10 de la mañana.
Compartimos el aire.
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