“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copia a sus amigos; nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”. (Rodolfo Walsh)

miércoles, 9 de diciembre de 2015

DECISIÓN

                                                                                                                                       por Kike Dordal

Todos los actos que haga en lo que queda de mi paso por este escenario enorme y bello debe estar destinado a favorecer el largo proceso de liberación de los pueblos.

No sé cuando tomé esa decisión, ni cuánto tiempo hace. Se fue tomando sola en la medida que uno va comprendiendo el mundo, ese enorme teatro en donde unos pocos disputan cartel mientras muchos, todos los dueños del teatro, de su escenografía y de sus recursos, asistimos atónitos a un espectáculo de malísima calaña pero que insume altísimos costos y deja a muchos afuera. Incluso se vende el espectáculo como si fuese una maravilla y, en ocasiones, nos matamos entre nosotros por entrar.
En ese panorama resulta muy difícil saber cuáles son las acciones que van en el sentido de la revolución y cuáles no. Incluso a veces nos sentimos a contramano de este mundo de espectadores confusos que pelean por una fila más adelante, o a contrapelo, o a contramarcha o a contra de algo, quién lo sabrá. Pero como si este mundo no fuese nuestro. Como si no fuésemos parte de él, pero sin dudas aquí estamos y somos parte. ¿Entonces?


Parecería ser que el rumbo se ha perdido. Que la brújula indica el NORTE con exagerado margen de error. Que quienes parecen amigos nos conducen, con alguna comodidad, al propio infierno de la dependencia. Que otros se venden por una moneda, o por muchas, más. Y eso confunde. Desalienta. Nadie marca el rumbo, ni aún los que creen saberlo, no saben que se equivocan. Que el enemigo ha marcado muchos rumbos, todos los visibles los ha cooptado. Los dirige. Los contamina. Los corrompe. No importan los nombres y apellidos. Ni si fue mucho o poquito. Ni si hizo o no hizo. Lo que importa es que el enemigo de los pueblos entró. Los penetró y está adentro como en la antigua Troya. Y eso nos dispersa, nos confunde, nos asusta, nos retrae. Miro las multitudes que se conglomeran detrás de una consigna que ya no tiene sentido, más que por una que otra nostalgia y mucho de vestuario. Vestuario que esconde, o escondía, con más o menos harapos el “bestiario”. Pero esas multitudes somos nosotros. El pueblo, el que quiere liberarse y no lo quiere hacer solo. NO ES EL ENEMIGO, es el espejo en donde nos miramos y nos vemos, de ambos lados. La bronca y el odio deben conducirse en otro flanco.
A nuestra América le pasa algo similar. Excepto Bolivia y Cuba que siguen siendo Faro del rumbo. En el resto la derrota es hoy el banderín de los  demócratas. Los recursos están acá con nosotros el problema para el poder es que estamos precisamente nosotros, pueblos, gentes, personas que ocupamos lugar, usamos recursos y a veces, nos organizamos y con algunos acuerdos les impedimos llevarse lo nuestro,  o corrernos hacia la nada o matarnos. Pero sólo a veces.
Nos van a seguir guerreando sin descanso. Han conseguido reconquistar muchos espacios y mucho poder y lo van a usar en contra de las grandes mayorías. No está mal que vayamos a una plaza a despedir a quien consideramos nuestro afecto, pero creo, no es hora de despedidas o de nostalgias. Nadie se va a esconder y a esperar, ¿o si?.
         No es tiempo. No es tiempo de pelearse por una fila más adelante para ver el espectáculo más cómodo. El espectáculo terminó. Nos quedamos afuera junto a las mayorías y no queremos entrar. Queremos luchar para que los que quedaron dentro y los que quieren entrar no nos empujen al abismo de la exclusión y su consecuente fin.
Vayamos a la plaza, por lo que sea, pero hablemos, hablemos del futuro, del pasado, de su diferencia que matemáticamente somos nosotros. Organicemos, no la resistencia sino la charla, que es mucho por ahora. Pero no despidamos a supuestos héroes porque no los son. Son pueblo que luchó y si se creen héroes se irán, entonces no hay que despedirlos. Nadie tiene que volver, sino seguir luchando y sentirse parte en cualquier tiempo y lugar.
Si no, nos iríamos todos a esperar 4 años y listo. Pero no es lo mismo esperar en el abandono y la miseria que en la comodidad “conquistada”. ¿O el esperar también tiene privilegios?
Tiempos complejos vivimos hace tiempo. Si estamos a la altura nos encontrara juntos, mirándonos a los ojos y dispuestos a escucharnos, tratando de entender mejor el mundo, formándonos para ser mejores, sabiendo que lo único que nos une es el deseo de libertad para todos y todas. Sin mezquindad. Sin apuro. Sin mentiras. 
         El camino se borró. Ni huella pa andar nos queda.
         Con el culo en el pasto de nuestra patria y las patas en la fuente de la nostalgia, empecemos a dibujar los nuevos mapas donde nadie, pero nadie, se quede arafue.


1 comentario:

  1. Ejemplificante y didáctico, prueba de sinceridad y sapiencia.
    Alejandro Antonio Segué, cumplo en difundirlo.

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