“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copia a sus amigos; nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”. (Rodolfo Walsh)

miércoles, 1 de julio de 2015

Democracia: del corset al miriñaque

por Kike Dordal

     Desde varios sectores de nuestra y otras sociedades se escucha con frecuencia, desde hace mucho tiempo, críticas y denuncias al sistema democrático imperante en el mundo, poniendo fuerte énfasis en las limitaciones y manipulaciones que quitan sentido a la etimología de su nombre que, con tanto fervor explicaban y explican nuestras primeras maestras de civismo, como “demos” que significa pueblo y “cracia” que significa gobierno. Adjetivada con términos como “directa” o “republicana” en la práctica no son reflejadas estas calificaciones ni mucho menos su definición. Así se fue acuñando el adjetivo de “Democracia encorsetada”

     
  Conocer, comprender, detectar y encontrar en lo cotidiano estas limitaciones no resulta tarea fácil. Por más que politólogos y dirigentes sociales las definan e intenten explicar a diario no logran atravesar el muro de aquella tan bien definida “pedagogía colonialista” en el pensamiento del enorme Arturo Jauretche y plasmada certeramente por las agendas y editoriales de los Medios Masivos de Comunicación.

       Sin embargo al transitar esta individualidad que propone el mundo moderno y observando las propias lógicas cotidianas de construcción de pensamientos y acciones podremos, con bastante facilidad, descubrir nuestra propia colonización interior que nos permita encarar el proceso de liberación y el camino hacia la comunidad, lo común. Porque somos en tanto nos relacionamos. Como manada. 
Valga un botón como muestra.