“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copia a sus amigos; nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”. (Rodolfo Walsh)

domingo, 28 de octubre de 2012

Todos los lunes de 23 a 24...


SE ACERCA JALOGUIN

por Laura Mora

     Halloween es una fiesta de origen pagano, practicada por los celtas desde hace unos 3000 años. Su esencia es el culto a los muertos.
Mundialmente conocida por el gran despliegue que se realiza cada año en Estados Unidos, desembarcó en la Argentina a través de Hollywood con sus películas y eternas publicidades. 

   Globalización cultural, la comunicación masiva, etc., etc. hizo que hoy nos topemos con una celebración que poco tiene que ver con nosotros.

     Claro está, que para un nene de edad pree escolar no hay nada más atractivo que un buen disfraz y una buena cantidad de golosinas. Obvio, esta característica sobresaliente del festejo de la noche de brujas, prende en los chicos sin hacer demasiado esfuerzo. Es por demás tentador. Y lo entiendo. No voy a pretender que un nene de cuatro años diga NO al bombardeo mediático y consumista.

      Entonces, es aquí donde el adulto juega un rol fundamental. 

     Las fiestas tradicionales Argentinas (italo - hispano – indígenas) han sido dejadas a un costado y han ido desapareciendo por motivos diversos que no voy a explayar en este texto. El espacio vacío se llena, y se va llenando de estos festejos extranjeros que cuentan con un poco más de presupuesto a la hora del marketing.
Pero tenemos la posibilidad de rescatarlas con nuestros hijos, de ponerlas en práctica y volver hacerlas populares, masivas. Festejos nuestros, que nos identifican y nos definen.

   San Valentín, San Patricios, y seguimos sumando…. Ignoramos los orígenes, ignoramos los significados pero las adoptamos y caemos una y otra vez en algo que no es ni más ni menos que estrategias comerciales donde el negocio no lo cerramos nosotros pero ayudamos bastante para que otros lo hagan.



martes, 23 de octubre de 2012

Elecciones en la Villa 21-24

Vecinos a votar 

Por Kike Dordal 

     18.000 vecinos de la Ciudad de Buenos Aires que habitan en la Villa 21-24, en el porteñísimo barrio de Barracas, concurrirán a las urnas el 28 de octubre para elegir a sus nuevos representantes en las Juntas Vecinales. Competirán trece listas, divididas en tres lemas que representan al oficialismo – PRO - con varias listas, el Kirchnerismo y sus aliados en otro grupo de lemas y los partidos de izquierda e independientes por su parte también participarán de la contienda. 

     A partir de las 9 de la mañana y hasta las 4 de la tarde los vecinos podrán concurrir a las urnas para, por segunda vez en la historia, elegir los nuevos integrantes del Consejo Directivo de la Junta Vecinal, compuesta por nueve miembros con un Coordinador General, que surgirán de la suma de los votos obtenidos por los tres lemas, y deberán crear 10 comisiones integradas según los votos obtenidos por cada una de las 13 listas en disputa. 

Las Listas y los lemas 

     Filomeno Girón encabeza la lista Azulgrana del PRO que junto a la lista Azul de Lucía Peñarrieta – del comedor “El Alfarero” - , las lista verde, amarilla, violeta – se la vincula con camioneros - y la celeste y blanca sostienen el lema del macrismo. Con la consigna “El Cambio” se suma la lista Dorada, de Luis Otazo. Buscarán repetir el triunfo de 2008 donde sólo votó el 18 % de un padrón de 13 mil personas. 

     El segundo lema, el que responde al Kirchnerismo irá representado por la lista Multicolor, encabezada por el joven Cristian Heredia, ligada a distintas organizaciones que trabajan en el barrio y la lista Azul y Blanca – La Cámpora – , quienes buscan desarrollar el “Poyecto Nacional y Popular” en la villa. 

     El tercer lema es “Unión de vecinos en lucha” integrado por las listas Naranja – Barrios de pié y PO - Roja – Darío Santillán -, y la lista Blanca y negra – Organizaciones barriales -, Marrón – comunidad boliviana -. Unidas buscarán romper el dominio del PRO conseguido en 2008. 

Importancia 

     Como lo indica la Ley 148 de 1998 que ordena la conformación de la Comisión Coordinadora Participativa que los vecinos deben integrar a través de las Juntas Vecinales en forma democrática y participativa, resulta imprescindible para resolver los graves problemas sociales y habitacionales, la participación y organización de los vecinos a través del ejercicio del derecho a voto, concurriendo masivamente a los lugares de votación – Ver recuadro -. 

   Sin la participación de los propios habitantes de las villas, los programas y políticas sociales jamás se orientarán en beneficio de ellos sino de otros intereses que otrora los marginaron.

viernes, 12 de octubre de 2012

Ser o no ser K

     por Kike Dordal

     Este humilde, breve, pero pretencioso ensayo tiene como único objetivo analizar el modelo que se desarrolla en la Argentina desde 2003, partiendo de la recurrente noticia del asesinato de un campesino militante del MOCASE-VC a manos de mercenarios financiados por grandes empresas. Absolutamente descontaminado de las reducciones demagógicas planteadas por sectores opositores y los poderes económicos usando como panfleto y operadores políticos al Grupo Clarín fundamentalmente. El espectro es sin duda mucho más amplio que una simple oposición dicotómica. 

     Ya no hace falta prácticamente invisibilizar las noticias de asesinados en protestas de trabajadores, desalojos de campesinos o pueblos originarios o víctimas del eterno y gravísimo problema habitacional que vive la Argentina, están tan naturalizados estos hechos que comienzan a parecer cotidianos e inevitables, como los accidentes de tránsito o las catástrofes naturales. 

     Sin embargo las discusiones políticas siguen girando en derredor de algunas grandes deudas de este modelo para con el pueblo y en particular con los sectores más vulnerables, levantadas como banderas irrenunciables por sectores de la oposición – en muchos casos banderas que se contradicen a los principios mismos del partido o grupo opositor - y se enfrentan a verdaderos logros de esta gestión y la necesidad de perpetuarlos y profundizarlos – en muchos casos también contradictorios con los intereses de algunos “aliados” al proyecto - . La rigidez de estas dos posiciones genera esta falsa dicotomía que impide colocarse en algún lugar sin ser merecedor de alguna rígida etiqueta. “Si pretendés defender algunos logros sos ultra K y si criticás algunas patas flojas del modelo compraste el discurso de Clarín o sos un “gorila recalcitrante” o definitivamente “pandófilo””. Esto no es, ni más ni menos, que lo que el fallecido filósofo francés inmortalizó como “simplificación demagógica”, herramienta fundamental de la televisión en su rol normativo y despolitizador. 

     No se debe dejar de lado que el “Proyecto Nacional y Popular” iniciado en 2003 por Néstor Kirchner surge, desde su creación, de la frustrada experiencia de las “utopías revolucionarias” que planteaban consignas simbólicas tales como “…el Hospital de Niños en el Sheraton Hotel”. No porque deje de ser un deseo, sino, porque se trata de cambiar actos heroicos sin resultados reales, por actos más sencillos con cambios sustanciales. Los mismo que otros planteos en Latinoamérica, este proyecto no apunta a despojar violentamente las injustas y genocidas riquezas obtenidas por los grupos de poder en los últimos 50 años, sino que tratan de repartir riquezas afectando lo mínimo necesario a estos grupos de poder, ya que la presencia de ellos, para estos modelos, aunque suene paradójico, es la que permite esa distribución más equitativa. Plantean, dentro de la lógica capitalista, una mejor distribución de los beneficios productivos. Una suerte de combinación de desarrollismo productivo con equidad y justicia social. Muy lejos de una revolución que ponga, con justicia a decir verdad, en manos de los sectores postergados las riquezas arrebatadas a los largo de la historia. 

     Lo cierto es que, los grandes grupos económicos dueños absolutos del poder a lo largo de muchos años, reaccionan ante estas políticas, que los incluyen, como si poco menos se estaría operando una expropiación masiva de todos sus bienes, y se aglutinan, victimizándose detrás de grandes operaciones mediáticas que no intentan más que confundir y desalentar a los pueblos, para que crean que esto es mentira, una mentira más y que cambiar la realidad del poder es imposible. 

     El Grupo Clarín no está a punto de perder su imperio, ni mucho menos de derrumbarse ni de sufrir una hecatombe económica, muy por el contrario, conservando las licencias que le permite la ley seguirá siendo un grupo empresario muy poderoso pero ya no, dueño absoluto del poder en la Argentina. 

     La pregunta a futuro es, ¿qué significa profundizar el modelo?, significa, como todo indica,  avanzar sobre los privilegios de los grandes grupos económicos y utilizar esos fondos para generar más políticas de vivienda e inclusión, comenzar a defender la propiedad de la tierra frente a la invasión de la minería y la sojización hasta lograr un equilibrio entre producción y soberanía plurinacional, o - no hay situaciones que orienten en este sentido -  mantener el status quo de lo logrado en equilibrio con lo adeudado como límite de un modelo. Son sólo dos respuestas a las tantas posibles, pero todas las posibles tiene algo en común, perpetuar y no retroceder en los importantes logros obtenidos, las banderas no deben volver a bajarse jamás. Los fondos previsionales deben ser administrados por el Estado, como la línea de bandera y la petrolera. El estado debe ser fuerte para evitar los intereses de grandes grupos económicos lleven a los pueblos a situaciones de extrema pobreza y abandono, son sólo algunas de las cuestiones irrenunciables a defender.  Esto, gran parte del pueblo lo aprendió.

     La corrupción, los abusos empresarios, la mafia sindical, la inseguridad, la inflación, son males que aquejan a la Argentina desde hace mucho tiempo y en forma sistemática y recurrente. No deben ser nunca, ni incluidos, ni mucho menos naturalizados. El salario mínimo, las paritarias, el aumento legislado de la jubilaciones, la defensa, respeto y lucha por los Derechos Humanos, la soberanía, la valoración de la producción por sobre la especulación, la lucha por la democratización de la palabra, las políticas inclusivas, tanto de género como étnicas o sexuales, son en su mayoría inéditas en la Argentina y no son simplemente logros K, son logros de gran parte de un pueblo que encontró una gestión que supo escucharlos y erigir sus banderas, y buscará profundizar esas políticas hasta lograr una verdadera justicia social sin un solo pobre, de verdad, en la argentina y luchar para que aquellos males que nos aquejan sean definitivamente excluidos. Las revoluciones pueden ser utopías, el fin de la pobreza, y las construcción política no. 

     Es cierto que, en un pesimista análisis y sopesado con los deseos de las mayorías, en casi 10 años lo logrado parece, para algunos, muy poco. Pero no es menos cierto que los logros son genuinos, sólidos y por tanto factibles de mejorar y profundizar y resultan no tan escuetos cuando se dimensiona el camino y los obstáculos sorteados para conseguirlos. 

     Como las poesías, la música o el arte en general y parafraseando a Pablo Neruda, una vez que la obra se soltó, le pertenece al pueblo. Los logros son del pueblo y no de ningún dirigente ni partido político en particular y como tal debemos defenderlos, todos y todas. 

     No hay dicotomías ni demagogias, hay, simplemente, nuevos puntos de partida para continuar construyendo. 

     Los pueblos no siguen a los partidos ni a las ideas, son ellos o ellas que deben seguir a los pueblos. 








sábado, 6 de octubre de 2012

Cuando un pueblo sabe...

No lo engaña un mercader.


     Las grandes operaciones mediáticas en franco aumento en los países de América latina, tomando como paradigma a la República Bolivariana de Venezuela en vísperas de las importantísimas elecciones presidenciales, siguiendo por la Argentina con el acoso permanente de los poderes mediáticos en su intencionalidad manifiesta de marcar agenda y establecer un espíritu belicista en apariencia contra el gobierno actual, teniendo en cuenta a Uruguay que comienza lentamente a acercarse a las elecciones presidenciales de 2014 y si bien no hay reelección, desarticular otro posible candidato del perfil del Pepe Mujica comienza a tomar importancia y recordando a Ecuador y el secuestro presidencial originado en una confusa información sobre una situación salarial, son claros ejemplos del accionar de los poderes económicos con la herramienta fundamental de estas décadas, los Medios de Comunicación.

     Pero, a ciencia cierta estas operaciones no son el producto de legislaciones o políticas que intenten desconcentrar o descartelizar a los medios, sino en contra de un pueblo que se despierta, que se entera, que recibe información más allá de las barreras de la concentración, que se organiza, que opina, que participa y por fin, propone y lleva adelante, con la intención de afianzarlas, políticas de redistribución de riquezas, afectando a los que más han acumulado y más se han beneficiado de las prolongadas épocas de injusticia social.

       Este tema abordamos hoy en el programa El Mirador, que conduce Eduardo Briganti en FM Del Carmen, 105.3 de Montevideo Uruguay, retransmitido en vivo por este blog, todos los sábados de 10 a 12 en directo desde la Capital oriental.

       Sumamos voces y opiniones a la diversidad. Sumá la tuya.


miércoles, 3 de octubre de 2012

Dictadura en democracia

     Mucho se habla de “Dictadura cívico-militar”, complicidad, socios y demás títulos impuestos a los “no uniformados” que, de una u otra manera participaron del criminal proceso en la Argentina. Ante esto, resulta necesario hacer algunas aclaraciones, porque no todos los que hablan al respecto, cuentan con suficiente autoridad moral para tal acusación, y por tanto, conllevan al ocultamiento de los verdaderos responsables. 

       Se puede catalogar de “dictatorial” o “dictador” a un proceso o persona desde un punto de vista estrictamente constitucional, según la cual entendemos a aquel o aquellos que acceden a un puesto de representatividad y con capacidad de decisión sobre un grupo social determinado sin el acuerdo explícito del grupo de referencia. En el caso de gobiernos dictatoriales, hablamos de dictaduras cuando éstos no respetan las constituciones a la hora de elegir autoridades.

       Pero la palabra “Dictador” no se refiere estrictamente y sólo al mecanismo de acceso al poder, sino también a los móviles e intenciones en la utilización del ilegal método. En este caso es evidente que, en un sentido general, la intención de cualquier dictadura no está en sintonía con los deseos, necesidades o beneficios del grupo social receptor, ya que de ser así, se utilizaría el método normado. En todos los casos, los procesos dictatoriales responden a intereses minoritarios, extranjeros o que no representan los derechos de las mayorías.

       Si catalogamos como “dictatorial” a todo aquel proceso que no responde a las voluntades de las mayorías de una sociedad, el espectro se amplía de forma considerable. Fundamentada esta apertura en la premisa que, todo aquel ciudadano que tenga firmes intenciones de respetar las decisiones de las mayorías, aún cuando éstas lo excluyan, no estará dispuesto a utilizar ni acompañar a quien utilice mecanismos fuera de lo acordado por la sociedad a la que pertenece, ni mucho menos financiarlas. 


Mauricio Macri, Duhalde, Menem, Franco Macri

       Frente a esta definición ampliada, la visión sobre participación civil en los procesos dictatoriales cambia diametralmente. Pretender que la sociedad o complicidad civil con las dictaduras y sus criminales métodos está reservada a directorios de empresas contemporáneas al proceso o figuras eclesiásticas octogenarias, es echar una espesa cortina de humo que encubre a los verdaderos responsables de esos sangrientos períodos en la historia Argentina y por sobre todo a los que, en la actualidad, añoran aquellos beneficios.

       La participación en los crímenes de la dictadura no es una cuestión sólo fáctica, sino más bien, puramente ideológica. Comprender esto permite hacer de la historia y la verdad una herramienta poderosa para construir el presente, de lo contrario, la historia queda en un texto apergaminado absolutamente inconexo con lo que sucede en la actualidad y lo que puede suceder en un futuro.

       Tal vez el paradigma de esta ideología lo constituye el, gracias al pueblo Argentino, ex presidente Carlos Saúl Menem y su frase "Si decía lo que iba a hacer, no me votaba nadie". Esta triste expresión es mucho más que una oración graciosa y nefasta, encierra el mecanismo que reemplazaría a los militares en la gestión de gobierno, pero no en la violación de las voluntades populares ni en la criminalidad de los procesos.

       Para instalar el miedo y la posterior parálisis e inacción fueron necesarios, primero los ejércitos adoctrinados para tal fin, luego, los Medios Masivos de Comunicación, concentrados y poderosos, construyeron sociedades aterradas, desilusionadas de la política como mecanismo de organización social, sin ninguna esperanza de cambio general y con una fuerte necesidad de “salvarse” de la pobreza, como sea.

       Frente a este análisis, cuando pensamos en los sectores no castrenses que estimularon, financiaron, participaron, apoyaron y se beneficiaron con los crímenes y la muerte debemos pensar en todos aquellos que avalaron y participaron en procesos supuestamente democráticos con sectores proscriptos, aquellos que accedieron al poder mediante el engaño, la mentira y la utilización de tecnologías poderosas para condicionar las decisiones populares. También debemos incluir en esta lista a los que hoy ejercen el poder recostados en la falsedad de sus propias promesas, necesarias como nuevo método.


"Fino" Palacios con Masera
 Si el paradigma lo constituye el gobierno de la década del ´90, el refugio de persistencia de esta “socio-complicidad” está representado por Mauricio Macri y el Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Teniendo en cuenta sus inmensas conexiones con la dictadura y el gobierno de Menem, no sólo en sentido sino en dirigentes. Cargado de promesas como “…una educación de excelencia”, la “…la urbanización de las villas” y a pesar de haberse mostrado en un basural con una niña de piel obscura, no le tembló el pulso al crear la UCEP, al nombrar al “Fino” Palacios al frente de la Metropolitana, recortar presupuestos en políticas sociales, en salud entre otras impopulares medidas, acompañadas de incremento en la inversión en publicidad (Medios) e infraestructura del espacio público (Empresas constructoras). No es difícil apreciar que el tenor de las medidas son ampliamente coincidentes – así como los funcionarios – no sólo con las medidas de la década de los ´90 sino también con los intereses defendidos por las políticas de la dictadura militar de 1976-83. 

       En síntesis, cuando hablamos de cómplices o socios de las sangrientas dictaduras militares en la argentina debemos incluir a todos aquellos que consideran a la violencia, a los secuestros, a los asesinatos, a los engaños, a las mentiras como métodos válidos en la gestión de un gobierno para poner al servicio de unos pocos el sacrificio y los derechos de las mayorías.

       La justicia debe juzgar a los ejecutores, la sociedad a los ideólogos.

     La historia no pasa, sencilla e indefectiblemente nos atraviesa.
                            
                                                                       Kike Dordal