“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copia a sus amigos; nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”. (Rodolfo Walsh)

viernes, 2 de diciembre de 2011

Un revisionista a la derecha, por favor


Por Kike Dordal
 

     Los principales argumentos sostenidos en contra del pensamiento de Don Domingo Faustino Sarmiento y los posteriores gestores de nuestra nación, durante la conocida “Generación del 80”, han sido los vinculados con la idea de crear una Europa en América, lo que implicó la destrucción de todo aquello que tenga su origen autóctono.
 

La definición doctrinaria de “Civilización o barbarie” expresada en la pluma de Sarmiento, planteaba las bases de este pensamiento en el cual creció y se desarrolló nuestra sociedad y nuestra Nación.


         Aunque parezca contradictorio, Nación y sociedad, en nuestro caso, no han crecido juntas. Mientras la primera sentó sus bases en el más profundo liberalismo económico en beneficio de otras naciones no tan obsesivamente liberales en sus economías, nuestra sociedad fue formada e informada en el sentimiento autodenigratorio, de manera tal que, como sociedad se sienta incapaz de conseguir éxito en las decisiones, aún siendo éstas las mismas que las que tomaron otras sociedades y en otras naciones. El concepto de ganadores o “winners” y perdedores o “loosers” ya se había instalado y por estas tierras, según ellos, nacimos “looser”. Pedagogía Colonialista en su máxima expresión.


         Pero no terminan de surgir las paradojas ya que este pensamiento o sentimiento de atraso e inferioridad no ha calado tan hondo en las masas populares sino que ha sentado sus bases en las clases medias y en aquellas con  mejor acceso a la  educación e información. Esto comienza a explicar porqué algunos sectores autodenominados como “progresistas” y manifiestos “antineoliberales” durante las épocas más duras, a la hora de ejercer el pueblo su propia soberanía y tomar sus propias decisiones, se corren, irracionalmente, y expresan ese desprecio por estar convencidos de ser inferiores y no confiar en “incivilizados” para tomar importantes decisiones. Y se corren tanto que se ponen de lado de su propio enemigo. Para ellos Sacco y Vanzetti, de ninguna manera pueden ser lo mismo que Hugo Moyano y Hugo Yaski.


         En ese visceral afán por parecerse a Europa, en particular a los arios, nórdicos o en el peor de los casos, a los franceses,  que bien disimulada su latinidad tienen, afán que ya compartía el calvo padre de la educación argentina, aunque había hecho extensiva esa pulsión al naciente y floreciente gran país del norte. No está del todo claro si es afán por parecerse a occidente o por diferenciarse de lo propio, en todo caso, las consecuencias son las mismas. La zoncera N° 12 y sus complementarias descritas en el “Manual de Zonceras Argentinas” de Arturo Jauretche, describe con mucha claridad y humor esta situación que atraviesa a la sociedad argentina desde pasada la mitad del Siglo XIX y perdura en la actualidad. Lo cierto es que han transcurrido muchísimos años pero algunos sentimientos en determinados sectores sociales se mantienen intactos, sectores por lo general vinculados al poder  económico o haciendo honor a Don Arturo, defendiendo intereses ajenos por desprecio, por miedo o por pulsión de pertenencia. De puro zonzos, nomás.


         A partir del año 2008, el mundo desarrollado ha entrado en crisis. Profunda crisis que no pueden endosarla a nadie más que a su propio despilfarro, especulación, timba e incorrecta visión prospectiva. No hubo huracanes, ni Tsunamis, ni torres gemelas desplomadas que la justifiquen. Lo cierto es que, desesperadamente buscan la salida a tal crisis. Búsqueda que la realizan en callejones oscuros y aparentemente circulares que terminan por llevarlos al mismo lugar. Ajustes, recortes, echar mano a recursos que, hasta ahora, estaban a disposición de la sociedad, no logrando más que profundizar la crisis o en realidad, trasladarla al campo popular. Derribando en forma estruendosa el, hasta ahora, paradigma de los zonzos.


         Pero de todo esto resulta una nueva paradoja. Así como Don Arturo les recriminaba a nuestros próceres cipayos el querer crear una Europa en América, es decir adaptar la cabeza al sombrero, hoy Europa, en su necedad y soberbia está instalando América en Europa, pero la peor América, la que en la última década las “políticas criollas” están dejando atrás. La América de la desigualdad, de la profunda e injusta brecha distributiva, de la pobreza, de la violencia, la enfermedad, la falta de educación y muchas otras miserias más.


         Durante el Siglo XIX quisieron hacer América a imagen y semejanza de Europa. La mejor prueba de este enorme error es su consecuencia, Europa transita el camino que otrora impusiera a otras naciones, sabiendo que las empobrecería hasta destruirlas.  


         Sin duda, los dirigentes políticos de Occidente necesitan, aunque no se den cuenta y lo nieguen, un “Instituto de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego” y, sin embargo, lo desprecian. Nosotros lo tenemos, como tenemos otras libertades verdaderas, realmente “para todos” y vamos por más. Más voces, más palabras, más equidad, más justicia, más educación. Como dicen nuestras “Madres” en su diario “Ni un paso atrás”.


         La barbarie no ha cruzado el charco. Pero los zonzos sí.

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