“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copia a sus amigos; nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”. (Rodolfo Walsh)

viernes, 9 de septiembre de 2011

TRES 11-S TRES

La barbarie de la civilización


Un 11 de septiembre de 1888, en Asunción del Paraguay moría Domingo Faustino Sarmiento, importantísimo e indiscutible hombre de la política Argentina.

         Un 11 de septiembre de 1973, en Santiago de Chile, entregaba su vida Salvador Allende “El Chicho”, vanguardia de la hoy naciente “Patria Grande Latinoamericana”.

         Un 11 de septiembre de 2001, en la Ciudad de Nueva York, Manhattan, era destruido el World Trade Center, símbolo y emblema del modelo vencedor.

         Tres momentos de la historia, geográfica y temporalmente muy separados, sin embargo políticamente tan emparentados.




Domingo Faustino Sarmiento
         El para algunos escritor, estadista, militar, ex presidente de la naciente nación, Domingo Faustino Sarmiento, es ni más ni menos que el responsable ideológico, creador y autor del manifiesto y base cultural del pensamiento que guiaría a la República Argentina en su alumbramiento al mundo de las Naciones “independientes”. La letra de la inmortalizada por Don Arturo Jauretche “Madre de todas las zonceras”, “Civilización y barbarie” en la descripción exacta del punto de partida para el pensamiento político y social en nuestro país, pensamiento que, aún hoy, está fuertemente arraigado en algunos sectores de nuestra sociedad. La dicotomía planteada por el “padre de la educación argentina” será la justificación de casi toda la violencia y los crímenes que sucedieron hasta hace un momento. Diferencia que plantea básicamente el concepto de desigualdad, de probos e ímprobos, privilegiados y marginados, de dueños y esclavos, justificando en este precepto falaz la construcción de un país para pocos, en detrimento de muchos.


Salvador Allende
         Salvador Allende Gossens, médico  y militante socialista Chileno, pensando también en el concepto de “Nación independiente”, fue uno de los pioneros en América Latina, en enfrentarse al pensamiento del privilegio y la desigualdad, por el contrario con la nacionalización de los recursos naturales, entre otras medidas, trató de llevar al país trasandino una cuota de equidad. Los privilegiados, los que defienden la desigualdad y usufructúan de ella, destruyeron su patria, asesinaron a su pueblo y lo acorralaron, salvó la vida de su familia y entregó la de él. Su cuerpo germinó, como el de otros, en la lucha por una América para todos y todas.


World Trade Center
         Pero América no es sólo Latina. En el norte crecía el imperio que, luego de proclamarse vencedor, embistió con furia bélica aquello que no estaba en sus dominios. Salió a buscar recursos naturales, figuradamente, los mismos que Allende había nacionalizado 30 años atrás. No respetó fronteras, ni naciones, ni credos, ni costumbres, ni vidas. Invadió, aplastó, asesinó y lo sigue haciendo. Se convirtió, el “Gran País del Norte”, en una especie de gran ejercito global que vigila tanto los recursos y materias primas, como los mercados para instalar los productos del gran mundo económico, el de los grandes grupos sin fronteras, son la policía del mundo. Si no tienen libre acceso a los recursos y “libre mercado” para sus productos, el “ejército liberador” entra en acción y mata, sencillamente invade y mata. Lo pagaron caro, más de 3500 muertos acusan las cifras oficiales. Nada puede justificar ni por asomo semejante crimen. Pero no acusaron recibo. Todo lo contrario, más sangrientos y asesinos fueron los ataques, Irak, Afganistán, Pakistán y luego África. Están completamente decididos a imponer por la perversa fuerza la desigualdad, los privilegios y echar por tierra los derechos de todos. Es el “Destino Manifiesto”. El puritanismo calvinista de sus orígenes llevó y está llevando a miles de hombres, mujeres y niños a la tumba. Incluso a los de ellos. Pero los mercados no se detienen. Van por más. Vienen por más.


         Si el imperio no aprende las lecciones, si de una vez por todas no entiende el concepto de igualdad de derechos. Estaremos nuevamente frente a una dicotomía, como la del principio. “Civilización o barbarie”, pero invertida.


Sólo el pueblo salvará al pueblo.

Kike Dordal


        

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