“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copia a sus amigos; nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”. (Rodolfo Walsh)

viernes, 23 de septiembre de 2011

La Biblia y el calefón

Enrique Santos Discépolo
Cuando el querido Discepolín, allá por el ´34 escribía “Cambalache” llevaba treinta años viendo nacer su eterna metáfora, lo que nunca supo es que, casi 80 años después de concebida, la figura de ver “…llorar la Biblia junto a un calefón” tomaría real significado, sellando así en el Siglo XXI, un “verdadero cambalache”. Dos temas asoman en la cúspide de esta construcción, ambos vinculados a los Derechos Humanos, la causa de “Felipe y Marcela” y el caso “Shoklender II”.

“Felipe y Marcela”

         Hasta hace muy poco tiempo y desde hace sí mucho tiempo, las tapas de algunos diarios y casi todas las pantallas, posibles de ver con facilidad de nuestro país, que la sociedad hoy ya reconoce como “monopólicas” y fieles representantes de la concentración mediática, han mostrado y descripto la “persecución” ejercida por el ejecutivo nacional con el apoyo de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo contra la Directora del diario Clarín, Ernestina Herrera de Noble, secundada por la oposición política disgregada. La construcción del discurso periodístico de este “conflicto” trató de poner a dos mujeres añosas enfrentadas en una lucha en defensa de  “distintos” ideales, una de ellas aliada con el gobierno de turno, la otra con los adversarios políticos de la coyuntura. Para cualquier distraído esta confrontación se presenta pura y con dos protagonistas, casi en igualdad de condiciones. Esto no es más que un rincón del gran cambalache, resignificado en el Siglo XXI. La aparente y silenciada disputa por los “hijos adoptivos de Ernestina Herrera” no se da, bajo ningún concepto en igualdad de condiciones. 

Estela de Carlotto
       Estela Barnes de Carlotto ha hecho de la recuperación de nietos apropiados su única causa de vida. Vive en el mismo lugar y no ha modificado su vida salvo en función de la causa que abrazó. 

Ernestina de Noble
        Ernestina Herrera de Noble se casó con el dueño y creador, en los finales de la segunda Gran Guerra, del “Gran Diario Argentino”. Antes del final de la década del 60 enviudó y comenzó, de la mano del joven Héctor Magnetto, la carrera por crear el gran grupo mediático que hoy defienden. En su camino se sentaron en la mesa de “negociaciones” de la Dictadura Militar para quedarse con el mayoritario paquete accionario de la empresa Papel Prensa S.A., propiedad que les permitió controlar con absoluto poder, junto a La Nación, el crecimiento del mercado de la prensa escrita y así convertirse, artificialmente, el  “diario más vendido de la Argentina”. Contemporáneo a estos hechos se produce la irregular adopción de Felipe y Marcela. Poco tiempo después se sentaron en la mesa de “negociaciones” del tristemente célebre líder de la segunda “década infame”, el emperador de la corrupción, Carlos Saúl Menem, para, a cambio de algunos favorcitos seguramente, éste introdujera una modificación al decreto 22.285 de Jorge Rafael Videla que reguló hasta el 2009 los medio de comunicación. Esta sutil modificación permitió que las empresas dueñas de medios gráficos pudieran acceder a licencias de contenidos audiovisuales y amplió también, de 4 a 24, la cantidad de licencias que podían poseer. El resto de “negociaciones” las realizaron con quienes se le interponían en el camino, construyendo un poder que “todo lo controla”, con 257 licencias en todo el país – más de 10 veces lo permitido por Menem -  y así devino el poderoso “Grupo Clarín” que ostentó el control del país durante más de 30 años, esto es Ernestina. Pero no pudo contra el dolor, de unas Madres, de unas Abuelas que, lo más importante lo habían perdido y nada las detuvo. Esto es Estela. La Biblia llora junto al calefón.

Shoklender II

Sergio Shoklender y Hebe de Bonafini
         Corrían los primeros días de junio y nacía el escándalo. Pero como nos tienen mal acostumbrados, los mismos actores del caso anterior le dieron la palabra al acusado, que, claro, maneja intereses similares y escrúpulos tan diminutos como inmensamente parecidos. La acusadora y víctima de la presunta estafa no tuvo lugar en los grandes medios ni en el congreso opositor, se la escuchó por esos días a Hebe de Bonafini, angustiada y dolida, haciendo sonar casi como sentencias frases tales como “Yo no puedo negar que no hizo nada, es un tipo inteligente. Yo creí en él porque puso toda su vida a disposición de las Madres. Pero nos equivocamos, pensamos que él lo podía hacer. Fabricó una gran mentira”, agregaba "era un tipo que trabajaba 30 horas sobre 24, le pagaba a la gente y las construcciones se hacían" y lo acusaba, casi con ingenuidad, si, ingenuidad, de querer "convertir a la fundación en una empresa". Pero el principal grupo mediático no puso interés en la acusadora, ni el acusado tampoco. El hermano parricida y famoso golpeó las puertas de la calle Tacuarí y se dispuso a entregar aquella inteligencia de la que Hebe daba cuenta. Se alió al peor enemigo que la octogenaria luchadora había sabido enfrentar y construirse, ambos sabían de los beneficios mutuos que esa macabra alianza podía y aún creen, les puede aportar. El gran grupo mediático Argentino ve en el caso una brillante posibilidad de barrerle los tobillos a Cristina Fernández de Kirchner, pegando en uno de los más incuestionables flancos de esta gestión, los Derechos Humanos, otra vez. La metáfora discepoliana vuelve a presentarse en su máxima expresión. El monstruo empresarial vuelve a poner frente a frente, como si hubiese posibilidad de igualdad de condiciones, a Sergio Shoklender y sus adláteres por un lado,  y en el otro rincón, a Hebe, sí a Hebe María "Kika" Pastor de Bonafini, casualmente también oriunda de las cercanías de la capital de la Provincia de Buenos Aires, luchadora incansable en defensa de las banderas enarboladas por sus hijos, sostenidas y en muchas ocasiones, izadas con orgullo como tareas concretas, defendiendo derechos como el de la vivienda, el trabajo, la comunicación, la educación, no limitando a los Derechos Humanos a la defensa de la vida, a los juicios o solicitudes de castigo, sino en su amplia dimensión. Hizo lo que ninguno de sus acusadores y pocos, tal vez, de sus seguidores se hubieran animado a hacer. Depositó confianza en las personas que nadie sobre la tierra lo hubiese hecho, a no ser para obtener una ventaja. Les dio la oportunidad de redimir aquello que los perseguirá hasta sus últimos días, eso hizo Hebe, pero claro, por incapacidad, muy pocos puede comprenderlo y mucho menos defenderlo. Apostó al imposible de todos, y esta vez perdió, pero mucho más perdieron todos, porque no lo notan. Muchos en su interior se creen más inteligente porque, en el lugar de ella, no hubiesen apostado a tanto riesgo. Difícil, en este mundo facilista, rápido y furioso comprender tal actitud. De tal incomprensión social se valen el grupo monopólico y los políticos estancos. Discépolo lo escribió y no lo entendimos, no era un tango, era una profecía.

A puro cambalache…

         Vendrán, seguramente muchas vidrieras más del cambalache. Los oponentes políticos no aprovechan el poder mediático para construir poder. Es el grupo mediático el que utiliza a los opositores políticos, no para reforzar su poder, sino para debilitar a quien se le pueda enfrentar. La lucha popular ya lo desenmascaró. El camino es más llano que antes. El viejo truco de violar los Derechos Humanos, la libertad de expresión, las garantías constitucionales y cualquier ley a la hora de beneficiarse y con gran impunidad ampararse en esos mismos derechos o leyes para defender lo impropiamente obtenido, es una careta que felizmente, cayó.

         La Nación y el pueblo Argentino han recuperado derechos y lugares a un alto precio y no es mérito de un gobierno, es mérito de un pueblo que defiende con herramientas válidas y democráticas lo que le pertenece. Entre esas herramientas está una gestión que no hace, ni más ni menos, que cumplir con eficiencia el mandato popular.  Nada de eso va a ser resignado, por el contrario, hay mucho más por hacer. Este pueblo aprendió, de la mano de todas la Madres, busquen los que busquen y hagan lo que hagan, que “lo imposible sólo tarda un poco más”.

Sólo el pueblo salvará al pueblo.

Kike Dordal
        

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