“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copia a sus amigos; nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”. (Rodolfo Walsh)

lunes, 15 de agosto de 2011

Duhalde y el "orden establecido"

A los “subversivos” 2011



         El ex Gobernador  de la provincia de Buenos Aires, ex presidente, no electo, de la Nación y ahora, ex referente político del distrito más poblado de la Argentina, al reconocer su actual posición política,  expresó una frase, que aunque a todos nos sonó violenta, no es menos verdadera y de una vez por todas debemos visibilizarla y darle su real sentido.


Eduardo Duhalde
         "Veo hoy, en 2011, flamear banderas de organizaciones subversivas, porque lo son y lo han sido; no es el peronismo en el que yo creo". Fue la “poco feliz” frase de Eduardo Duhalde, que sin duda esconde el odio, la impotencia y el desprecio que siente este dirigente y algunos otros por el sistema democrático, sobre todo cuando en éste garantiza la participación libre de todo un pueblo.


         Pero los gobiernos cipayos, junto a las dictaduras, nos han venido robando el sentido de las palabras y como a nuestra nación, debemos recuperarlo. Si buscamos en cualquier “mataburro”, aún en el más moderno, “gugleando”,  no vamos a encontrar asociación seria entre subversión y “terrorismo”. Aunque el sentido cotidiano instalado por los militares y la dirigencia política mercenaria lo ha venido utilizando como sinónimos.
Subvertir significa, ni más ni menos, que invertir el orden, textual, el diccionario de la lengua española de Espasa-Calpe expresa: “invertir, desestabilizar o destruir lo establecido”. Para invertir el orden establecido, para desestabilizar a gobiernos de facto, fraudulentos y/0 traidores, o destruir las políticas establecidas por éstos administradores del Estado, han muerto innumerables compatriotas a lo largo de nuestra historia. En honor a ellos y ellas, nuestros muertos en batalla, desde 2003, se vienen desarrollando políticas que, sin que nadie lo pueda negar, han invertido algunos órdenes.






La enumeración es más larga, pero haría muy extensa esta reflexión y no es ésa la intención.

No nos espantemos, que nos llamen “subversivos”, sobre todo observando la fuente, resulta un gran halago. Hemos crecido, hemos aprendido a subvertir los órdenes en paz, sin armas ni violencia, con consenso, con acuerdo, con militancia, con discusión, tolerancia y convicciones. Ahora es el turno de ellos. De que crezcan, o por lo menos, que se callen un poco. 

                                                                                                                                                                                                Kike Dordal

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